En la radio del taxi se escuchaba una charla sobre los setenta y la dictadura.
Pedí al conductor que se apure, llegaba tarde. Aceleró primero y en calma bajó el volumen de la radio:
"Yo cuando hice la colimba, en el liceo, agarraron a tres pibes que intentaron poner una bomba donde izábamos la bandera. Y se los llevaba a campo de mayo, para juzgarlos viste... y bueno, siempre iba un soldado y un oficial o suboficial. Pero esa vez fueron todos oficiales, y dijeron que se les habian escapado.
Los deben haber hecho boleta. Eran tres los pibes.
Y después fueron a la casa de uno de ellos y ahi si fueron soldados. Y nunca ibas con el fusil cargado. Pero esa vez nos hicieron cargar los fusiles y la orden era que cualquier problema disparen a matar.
No había nadie.
La dieron vuelta a la casa esa; no encontraron nada, unas fotos...
Lo que pasa es que yo iba al liceo, y ahí justo ese año iba también el hijo de Videla y ahí juran los cadetes cuando se iza la bandera, en tercer año.
Y bueno, el padre estaba ahí, para ver jurar al hijo. Por eso quisieron poner la bomba."
Miro la ficha del taxista y ahi está: la letra escarlata
Casualidad, asumo. Su apellido se vuelve el mal trago de su propio relato.
Llego a mi esquina, esbozo un comentario y me bajo apurada, interrumpida.
En McDonalds, saludo al grupo de los cinco y relato la escena.
Son apenas las ocho y diez y, a pesar de la ducha, siento todavía los pies en duermevela. Relato mecánica, enajenada, incluso tal vez hasta con un dejo de molestia por el horario -y por que sé que ya no dormiré en la media hora de viaje uqe resta al trabajo -
Una de los cinco acota "¡Cómo odio a la gente que habla de la dictura y esas épocas!"
La miro. Me despierto. La miro.
Llega nuestro bus
24 julio, 2008
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3 comentarios:
Lo peor del caso es que fue todo tan en serio, tan!
Encuesta de la Revista Barcelona:
¿Cuál será su actitud frente al aumento en la tarifa de los taxis?
1) No volveré a tomar un taxi hasta que baje la tarifa.
2) Renunciaré a mi laburo y me haré tachero.
3) Seguiré tomando taxis, pues aunque estoy en la indigencia no puedo privarme del placer de escuchar cómo un taxista monologa sobre Ari Paluch, el campo y Adolf Hitler.
4) Seguiré tomando taxis, pues mi situación económica es inmejorable y puedo darme todos los gustos.
........
Fran, totalmente! aunque admito que por un instante, antes, cuando vi la ficha del taxista y su apellido, dude por un segundo si no habia gato encerrado...
.PDF mmm una mezcla. Decir que es solo porque me quedo dormida, tiene poco glam, asi que hagamos de cuenta que es la 3)... aunque la 2) es una superopcion... habra que considerarla!
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