Nunca fui una gran deportista y tal vez, por ser alta desde los 13, incluso me definiría como un poco torpe, de a ratos graciosamente.
Pero en la primaria había jugado al hockey y como tenía mi palo, continué en el secundario.
Hace un par largo de años, digamos más de 7, cuando me acerqué a mi profesora de Hockey del secundario para anunciarle que me cambiaba a gimnasia general con orientación a voley, me respondió que era una lástima, me iba a cambiar en el ultimo años? y fue la primera vez que me llamó "Ana".
Aun no sé juntar mis manitas para pegarle de abajo a la pelota del voley y hago frecuentemente ridículos en la playa, y menos que menos sabía entonces. Creo que ni sabía sacar "hacia arriba", o devolverla.
Pero Analía - mi profe de hockey - tenía cara de sargento, nos hacia correr religiosamente el test de cooper, apoyaba su manito para marcarnos la altura que debiamos tocar con nuestra nariz cuando haciamos flexiones de brazos, pero sobre todo, me decía "Shíndin".
Mis amigos dicen que mi apellido es simpatico, y a lo largo de los años he escuchado multiples derivaciones y deformaciones pero la anterior, de la boca de Analía, nunca me gustó.
En esa época era yo de buen comer, y, tanto la hamburguesa antes de deporte (imposible con el test de cooper!) como la buena pronunciación de mi apellido, bien valían el cambio de equipo.
Quien sabe por qué recordé hace poco esta historia, y tras el mismo día covertirme en una especie de madrina de la nueva MAC de una nueva amiga, ahora hay una nueva Shindin en el mundo.
Ella es blaquita, media pálida - será que nos parecemos? -, y la dejan siempre en casa. Tiene un hermano más viejo, que es el que suele salir de paseo y que se llama TucTuc.
No diré porqué se llama tuctuc puesto que esa historia pertenece a mi amiga.
Y como Shindin también, me desapego entonces del apodo, o su connotacion. No se si vale, pero para mi que sí.
03 octubre, 2008
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