11 junio, 2009

Signos

Hace ya varios años, cuando mis vacaciones eran auténticamente teens y hippies, nos fuimos con unas amigas al sur, al parque Los Alerces.
Todo centavo se ahorraba, íbamos a campings libres, y comíamos fideos con estracto de tomate, mientras imaginábamos, a la Peter Pan, deliciosos manjares alguna vez degustados en nuestros respectivos hogares...
Pero en el ahorro, decidimos hacer una excepción: una excursión en barquito al bosque de alerces milenarios, que con descuento para estudiantes salia 40 pé.
Subimos entonces a la embarcación, descubriendo ser las únicas estudiantes en el mismo, y nos vimos rodeadas del otro grupo con descuento: jubilados
A la mitad de la excursión bajamos a una caminata donde entre los cohiues y radales, había, oh! dios mío!, deliciosas fresas silvestres.
Nobleza obliga, y frente a la sobreabundancia de fideos, las tres entonces empezamos a caminar a gachas, enlentecer la marcha y bucear por los botones rojos ocultos rastreros en el verde.
De golpe el camino se volvió angosto, y tras la panzada golosa, nos encontramos marchando, aún lentamente, detrás de la comitiva de "señoras mayores".
La escena que siguió nos marcó: Una caminata pausada y embebida de las charlas de otra época.
Mujeres hablando, con detalles, de las diferentes técnicas para ponerles supositorios a sus maridos.
Atragantadas con las frutillas, tomamos aquél, como el símbolo de una vejez a la que no queríamos jamás llegar.

Ayer leyendo, sonreí ante el límite futuro de un personaje, que temía pronto volverse target de las promotoras que ofrecen escapadas a las termas...

Lejos por suerte de los supositorios y las termas, still concerned about time passing by.
Hace un tiempo que vengo notando otros signos, algunos ya transitados.
De golpe, pasaron ya las salidas viernes Y sábado, al menos sin siesta, al menos sin ocasiones especiales que ameriten la maraton. La noche empieza y termina más temprano. (Decididamente al menos empieza).
Como gusta decir una amiga mía, si a las 11 no salí de mi casa, pronto me convierto en calabaza.
Los embarazos sorprenden menos, y comienzan a haber charlas de adultos sobre dibujitos animados y series que ya no llegamos a ver y algunas referencias resultan anticuadas.

¿Seremos adultos?

3 comentarios:

mimi dijo...

ay aninu, yo también pienso en esas cosas.

hoy mis alumnas de 5to me pregntaron:
esás casada?
tenés hijos?
tenés novio?
ese lunar es verdadero?
y ustedes se aman?
y cuántos años tenés.

preferí no responder ninguna, tenían los ojos tan llenos de alegría que las dejé soñando...

ANINU dijo...

Mimi

me prestás tus alumnas por un rato?

Matías dijo...

Definitivamente.